Rosquillos de huevo y azúcar

En una tarde de sábado en la que mis padres me auxiliaban por ambas bandas con las dos pequeñas máquinas de destrucción masiva, me lancé, después de haber hecho una paella de nivel, a hacer por primera vez estos rosquillos. En ausencia de vanidad diré que el resultado estaba para chuparse los dedos del uno al diez y que en cuanto vea propicia la ocasión los haré de nuevo. Consultados dietistas de renombre os aseguro que vienen de perlas para la operación biniki. A tomar nota. Y a comer, que no os arrepentiréis.

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Ingredientes (para unos 16 rosquillos):

  • 7 cucharadas de azúcar (1 de azúcar vainillado)
  • 7 cucharadas de harina
  • Aceite de girasol
  • Las ralladuras de la cáscara de un limón
  • Unas tiras de cáscara de limón y de naranja
  • Harina de repostería a discreción
  • 1 sobre de levadura tipo Royal
  • Canela molida
  • 1 huevo

En la sartén ponemos a freír en aceite abundante las cáscaras de limón y de naranja para darle sabor. Retiramos antes de que se quemen y dejamos enfriar. Cogemos 7 cucharadas y las ponemos en un bol suficientemente grande. Añadimos al bol las 7 cucharadas de leche, las 7 cucharadas de azúcar, la yema del huevo y las ralladuras de limón. Reservamos la clara para montarla. Mezclamos bien en el bol.

Una vez montada la clara a punto de nieve la añadimos al bol junto con canela molida al gusto. Mezclamos con energía. A partir de ahora viene el momento en que es imposible trabajar y hacer fotos. Vamos añadiendo harina al bol y mezclando bien con las manos, de forma que la masa vaya cogiendo consistencia. Seguiremos hasta que veamos que puede darse forma a un rosco sin que se deshaga.

Vamos haciendo los roscos y reservamos sobre un papel vegetal de horno para que no se peguen. Hacemos sobre la superficie de los roscos unos cortes con la punta del cuchillo para que al freír tomen forma y queden mejor hechos por dentro. En el aceite que tenemos reservado freimos a fuego medio bajo para que el rosco se haga bien por dentro sin quemarse. En este punto no debemos correr porque sería la ruina de la merienda y del cocinero.

Una vez fritos y sin quemarnos los dactilares, pasamos los roscos por azúcar y dejamos enfriar un poquito antes de comer. Merecen la pena, pese al biniki, el michelín y los kilos de más.

 

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  1. Bitacoras.com Escribió:

    Información Bitacoras.com…

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  2. Rosa Escribió:

    Te han quedado perfectos. A mi me encantan estas rosquillas

  3. deliciarum Escribió:

    menuda pinta tienen. Dan ganas de comer la foto…

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